Diez reglas de oro para alimentar a tu bebe

1 Mar, 2015 8:17 pm

1. Leche materna
La leche materna es la alimentación que mejor se adapta al recién nacido. Contiene proteínas, vitaminas y sales minerales esenciales para su desarrollo además de servir como sistema natural de defensas para el pequeño. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna hasta los 6 meses de vida. Pero, si no puedes darle el pecho no lo conviertas en un drama. La leche artificial también aporta todos los nutrientes necesarios para que tu bebé crezca sano.
2. Introducción de los alimentos
Entre los 4 y los 6 meses de edad puedes empezar con la introducción de alimentos. Los expertos aconsejan comenzar introduciendo puré de verduras (es bueno añadir al final una cucharadita de aceite de oliva en el puré) en el biberón, en pequeñas cantidades y de forma progresiva. Hay que darle toda la relevancia a las verduras y las frutas básicas: las manzanas, las zanahorias, las peras, las papas… y ten en cuenta comprar siempre productos frescos. Para las frutas exóticas, con pieles, como el kiwi o el melocotón y las fresas debemos esperar hasta después de los 12 meses aunque la mejor opción es que consultes a su pediatra. Asimismo, la leche seguirá siendo su principal alimento, unos 500 ml al día, antes de que cumpla el año. Si tu bebé toma menos cantidad de la establecida como normal, no te agobies. Cada niño es diferente tanto en medidas como en peso así que lo mejor es que siempre sea tu pediatra quien te diga cuál es la cantidad perfecta para tu pequeño.

3. El hierro en la alimentación del bebé
A partir de los 4 o 6 meses de vida el hierro puede disminuir en los bebés por eso no es de extrañar que el pediatra le añada un suplemento por vía oral en su dieta en forma de prevención. Además, como decíamos antes, coincide con el comienzo de la introducción de alimentos sólidos en su comida por lo que es primordial que la dieta sea variada y los alimentos sean ricos en hierro. Eso sí, debes tener en cuenta que las espinacas y las acelgas (que tienen gran cantidad de este nutriente) no se deben introducir en su alimentación hasta que el bebé cumpla un año.
El hierro es un nutriente esencial para el crecimiento, y fundamental, sobre todo para los bebés y niños hasta los 2 años debido a que su desarrollo es muy acelerado. Por este motivo es muy importante mantenerlo siempre en un buen nivel. Asimismo, el hierro facilita las habilidades psicomotrices y aumenta la resistencia de infecciones. Antes de que el bebé cumpla un año no es normal la falta de hierro, ya que la leche materna aporta toda la cantidad que necesita el niño.
4. La hidratación
En comparación con un adulto, un niño suda hasta tres veces más que un adulto por lo que hay que darles siempre mucho líquido para compensar esa pérdida. Entre el primer año de vida y los 6 las necesidades cotidianas de agua varían de 65ml/kg a 90ml/kg (es decir, un litro para un niño de unos 15kg). Sin embargo, durante el periodo de lactancia no tienes por qué preocuparte ya que el bebé está totalmente cubierto en cuanto a hidratación.
Aunque los aportes hídricos también pueden realizarse a través de zumos de frutas, leche o incluso sopas. Éstas además permiten comer verdura a los niños, vitaminas, minerales y fibras digestivas.
5. Las frutas y verduras
La cantidad de frutas y verduras diarias deberían ir en consonancia con el peso del niño. La razón mínima diaria de un bebé suele estar en unos 200 gramos de verduras y al menos una fruta (pero se recomienda siempre consultar con el pediatra porque puede variar según el bebé). Sin embargo, el consumo en cantidad de estos alimentos no es ni muchísimo menos, dañino para la salud siempre que se eliminen aquellas que puedan causar problemas intestinales, como es el caso de las coles por ejemplo.
6. Las grasas
Son las más temidas por todas pero para la alimentación de los niños son esenciales. Por eso, los huevos son otro de los elementos clave para su dieta y desde los 10 meses puedes ir introduciéndolos en sus comidas. Además, es un alimento fácil de masticar y con un altísimo valor nutritivo.
Por otro lado, el huevo es un alimento con un gran potencial alergénico por lo que deberás ir introduciéndolo poco a poco en sus comidas. Para empezar, puedes incluir media yema cuando hagas puré para varios días y según veas cómo le sienta, ir añadiendo las cantidades que te recomiende el pediatra.
7. Las proteínas
La carne aporta muchas proteínas por lo que su consumo en bebés tiene que ser limitado. Si se abusa de las de ellas podrían generar sobrepeso en el niño. La cantidad perfecta es de dos a tres veces por semana sin exceder los 50g o 60g al día (el equivalente a un filete pequeño). Además, debemos elegir las carnes menos grasas como pueden ser el pollo, el pavo o la ternera.
Asimismo, el pescado es un alimento indispensable en la dieta de cualquier niño ya que es un antioxidante que le aporta Omega 3 y vitaminas esenciales. Normalmente, se empieza introduciendo el pescado blanco dejando para más adelante el pescado azul.
8. La sal y el azúcar, ¿cuánta cantidad deben consumir?
La pregunta que todos nos hacemos es: ¿el azúcar favorece la obesidad en los más pequeños? Si no es en exceso, no. Durante el primer año no se aconseja añadir azúcar ni miel a ningún preparado. Lo importante es ayudarles a consumir menos cantidad, tanto de azúcar como de sal, ya que un consumo excesivo de cualquiera de ambos puede derivar en problemas de salud a largo plazo.
No caigas en la tentación de añadir cualquiera de estos dos alimentos a las comidas para hacer que el niño coma. Es más, los expertos recomiendan cocinar sin sal y añadirla en los platos de los adultos al final de la cocción.
9. Derivados lácteos
Se introducen mucho antes que la leche de vaca ya que su composición es muy diferente. Aportan proteínas de alto valor biológico, vitaminas A, D y calcio. Se pueden comenzar a introducir en su alimentación, por ejemplo el yogur natural, a partir de los 8 meses, en pequeñas cantidades, lo que favorecerá su tránsito intestinal y la absorción del calcio. El objetivo es que vaya introduciendo nuevas texturas pero sin sustituir la leche líquida. El queso fresco o requesón, también en pequeñas cantidades, ayudará a diversificar su alimentación.
10. ¿Cuándo comienzan a usar cubiertos?
Nada te obliga a que tu niño comience a comer con cuchara cuanto antes por tanto debes dejarle libertad en ese sentido. Es bueno que alternes el biberón con alguna cucharada para que se vaya habituando. Por ejemplo, la merienda puede ser un buen momento para facilitar la adaptación del niño ya que comprende alimentos más azucarados. Lo importante es no forzarle y que vaya a su ritmo. Eso sí, ¡ármate de paciencia!

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