Ante el nacimiento de un bebé prematuro

18 Ago, 2018 12:40 pm

La mayoría de estos recién nacidos pretérmino pesan menos de 2.500k y aunque tengan un crecimiento intrauterino adecuado a su edad gestacional, el problema reside en la obtención de la madurez fisiológica (pulmonar, neurológica, hepática) para poder sobrevivir en el medio extrauterino. Cuanto menos tiempo de gestación, mayores dificultades.

Los padres que tienen un parto pretérmino, se encuentran con su bebé antes del tiempo esperado. Durante el tiempo de gestación existe un proceso de adaptación emocional, etapa necesaria para una adecuada preparación al proceso posterior al nacimiento. Pero en el caso de la prematurez, los procesos se aceleran y son vividos antes de lo esperado. A esto se suma la preocupación por la fragilidad de la existencia del bebé prematuro.

Sentimientos comunes en estos casos

A veces puede sentir que ella ha fallado, porque no pudo llevar un embarazo a término, a lo que se suma el duelo por la etapa de gestación que ya no se podrá vivir. El bebé que ella ha imaginado en todo ese tiempo, el bebé de sus sueños y fantasías, deberá confrontarlo con un bebé de aspecto muy diferente, más pequeño, más delgado, menos gratificante. Será necesario que se sobreponga a esta realidad, para enfrentarse con su bebé real que puede estar en riesgo y debe ser protegido. Realidad distinta vive el padre, teniendo la oportunidad de ejercer su rol y disfrutar de un protagonismo que muchas veces su esposa y/o la propia sociedad no se lo permiten. Es por este motivo importante potenciar el rol paterno en estas circunstancias.

No olvidemos la importancia del contacto físico con el niño en el postparto. Durante el embarazo la madre siente que el bebé es parte de sí misma. Al nacer se vivencia una pérdida corporal y mental de una parte de sí misma. Al establecer pronto contacto con su bebé a través del amamantamiento y contacto físico, se restablece la fusión necesaria en este primer tiempo.

En cambio en la prematurez, esta interacción entre madre e hijo se ve interrumpida. El padre puede en este momento jugar el rol de contención de su esposa y nexo entre madre e hijo, a la vez que ofrecer los cuidados y afectos necesarios a su bebé.

La importancia del contacto físico y verbal

Debido a su permutarez, los bebés deben permanecer aislados dentro de incubadoras y en salas especiales durante cierto tiempo. Pero esto no debe impedir que la necesidad de contacto humano sea satisfecha. Por eso es importante el papel que cumple la enfermera que en su turno está al cuidado del niño, en cuanto a sus demostraciones de afecto e interés hacia él, intentando decodificar sus estados de ánimo y expresarlo con palabras.

Es muy importante que quienes lo rodean se comunique verbalmente con el bebé. También los padres están accediendo con menos limitaciones al lado de la incubadora, situación que aminora la distancia entre ellos, impide un alejamiento prolongado, buscando restablecer la comunicación, aunque en forma muy distinta a la que ellos hubieran deseado.

Las madres de pequeños prematuros pasan mucho tiempo en una Institución médica. Superada la crisis inicial, deberá regresar a casa con un niño más frágil de lo esperado. Deberá superar el temor al riesgo de vida de su hijo, a la vez de ganar confianza en sí mismas en cuanto a su capacidad de cuidado y protección. Es de esperar que una vez en el hogar, el contacto físico y las técnicas de amamantamiento aprendidas permitan restaurar el alejamiento forzoso y se establezcan vínculos necesarios que permitan una adecuada interacción madre-bebé. En este momento la Red social que rodea a la familia es muy importante: familiares, amigos y la propia institución de salud puedan realizar un seguimiento apoyando por un tiempo a los padres.

 

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