El día del nacimiento

Probablemente uno de los días más emocionantes en la vida de cualquier mujer es el día del nacimiento de sus hijos.

Ninguna de las dos cosas es mejor o peor, simplemente depende de lo que el bebé mande. De todos modos, habitualmente al referirnos a este día, mencionamos el parto y el trabajo de parto, pero no todo lo que sucede después. Por eso esta vez queremos dedicar unas líneas a ese momento único e irrepetible. Más allá que todos los momentos previos hayan sido difíciles, agotadores, cansadores y dolorosos, después que veas a tu bebé, todas esas sensaciones desaparecerán por arte de magia. Aunque siempre hayas tenido miedo de levantar a un bebé muy pequeñito, y aunque te parezca muy frágil, vas a querer tenerlo entre tus brazos, protegerlo y darle tu amor.

Probablemente te aconsejen ponerlo enseguida en el pecho, y por el instinto de succión, enseguida empezará a mamar, aunque todavía no tendrás leche sino calostro. Entre el primer y el segundo día, el bebé expulsará el meconio, pero no te preocupes, las siguientes deposiciones, no serán así de negras y oscuras. Los bebés muy pequeños duermen muchas horas, por lo que gran parte de ese primer día, el bebé pasará durmiendo. Te aconsejarán que lo despiertes si no lo hace solo, después de tres o cuatro horas. Aunque tenga las extremidades frías, no es necesario abrigarlo en exceso si nace en verano. Hay familias o parejas que prefieren vivir este momento a solas, y otras rodeadas de amigos. Cualquiera sea tu postura, haz que te respeten y vive este momento único e irrepetible con él. Si el bebé tiene hermanitos también es bueno que éstos tengan un tiempo para conocer al bebé, antes que se llene de visitas. Aunque no lo bañes hasta después que se le caiga el cordón, puedes lavarle el pelo y el cuerpito con un jabón suave y agua tibia. Finalmente, disfruta sólo observándolo. Ese primer día será inolvidable.

¿Qué es educar bien? ¿Cómo sé si lo hago bien?

Queremos educar mejor a nuestros hijos. Pero ¿qué es? ¿cómo sé si lo hago bien? Son preguntas que me hago con frecuencia. Comparto las respuestas que encontré.

Tenerlo claro puede ser la brújula que nos oriente día a día cada vez que se nos presentan dudas respecto a planteamientos de nuestros hijos, sabiendo que educar es una actividad maravillosa, pero al mismo tiempo es ingrata, porque recién conoceremos los resultados muchos años después. Es una tarea que asumimos cuando concebimos a nuestro primer hijo, y que probablemente nos acompañará hasta el último aliento.

El trabajo no es que lleguen a ser lo que yo quiero que sean; es generar el ambiente nutritivo para que puedan ser la mejor versión de sí mismos.

Ahora, ¿de qué se trata? Claramente, educar bien no es darles todo lo que piden. No es evitarles toda frustración y sufrimiento. No es que tengan la vida que nosotros no pudimos tener. Ni que elijan la profesión que a nosotros nos resulta atractiva. Ni que tengan exactamente los amigos que nosotros queremos.

Creo que una buena educación podría resumirse en estos ítems:

Lograr que sean responsables por sus propias vidas, independientes. Para empezar, educamos para la libertad, para que el día de mañana ellos no deban depender de nosotros sino que puedan hacerse cargo de sí mismos, y más adelante, de otros, continuando una cadena generacional que comenzó siglos atrás. Y esto implica ser responsables de su propio bienestar. Desde pequeños deben aprender que ellos son constructores de sus vidas, y que estas no dependen de ganar la lotería o de la herencia que puedan dejar los padres.

Lograr que sean autosuficientes. Relacionado con el punto anterior, sería deseable que puedan autosustentarse, pero de la manera que ellos deseen y que les parezca correcto. Nadie dice que les tenemos que dejar una herencia millonaria, ni que ellos deben serlo. Deben aprender a reconocer sus necesidades y poder obtener los recursos para satisfacerlas, sabiendo que no se requiere el último modelo de auto, ni de celular, ni de computadora, ni el viaje más increíble para lograr el propio bienestar y alcanzar los objetivos de la vida.

Lograr que se conviertan en buenos ciudadanos. Este es un punto al que solemos prestar poca trascendencia, a pesar de ser uno de los más relevantes. Vivimos en sociedad y una vida satisfactoria depende en gran parte de nuestro entorno. De cuidar el medio ambiente, de elegir buenos políticos, de que no existan actos de corrupción, de ejercer nuestros derechos ciudadanos pero también nuestros deberes. Para la mayoría de nosotros la política es eso que sucede en los noticieros, sin embargo debemos considerarlo parte integral de nuestras vidas y hacérselo saber a los chicos: ellos serán los líderes de mañana o quienes elegirán los nuevos líderes. Si todas las personas fueran buenas ciudadanas, cada uno de los países del mundo estarían mucho mejor.

Lograr que desarrollen el pensamiento crítico, el sentido común, la empatía, la resisliencia. Estas son algunas de las armas que les permitirán tener una vida satisfactoria y son incluso más importantes que saber lengua o matemáticas. Desarrollando estas habilidades, cada chico se abrirá naturalmente a sus intereses y aprenderá e investigará sobre eso que le importa.

Educar bien es enseñar valores morales: responsabilidad, respeto, no robar, no mentir, no matar, no al adulterio, no a la violencia. Enseñar la igualdad de género, transmitir que los seres humanos somos diferentes, pero eso no impide que tengamos los mismos derechos y responsabilidades. Que niñas y niños podemos cocinar, lavar, jugar al fútbol, cuidar a los abuelos, trabajar y ser personas libres y autónomas. También enseñar, el sentido de justicia, la tolerancia, la cooperación, la aceptación de la diversidad. También es enseñarles a valorar a la familia, los vecinos, los amigos, el diálogo, los momentos de encuentro.

Educar bien es también enseñar los límites en que se pueden mover. Los niños nacen pensando que el mundo les pertenece y que ellos pueden hacer lo que quieren y cuando quieren. Educarlos es incorporar al OTRO, y saber que lo que podemos hacer debe contemplar a los demás. No podemos comer un pote entero de helado si es para compartir en toda la familia, no podemos jugar con las cosas del hermano si pertenecen al mundo privado de otra persona, no podemos pegarle a un compañero o agredirlo simplemente porque no nos gusta su cara. Los chicos no nacen conociendo los límites y somos los padres quienes tenemos el trabajo de mostrárselos cada día hasta que puedan incorporarlos.

Educar es enseñar las normas de higiene, de salud y de alimentación. Es enseñarles a valorar y a cuidar el propio cuerpo, porque es la base fundamental de nuestra propia vida. Los hábitos saludables que se incorporan en la infancia se mantienen de por vida. Un chico que se quiere estará menos propenso a caer en adicciones como cigarrillo, alcohol o drogas, porque sabe que cuidar su cuerpo es su responsabilidad.

Educar bien es ayudarlos a descubrir sus propios talentos y perseguir los sueños relacionados con ellos. Siempre sentí que este punto es clave, porque creo que una de las mayores fuentes de satisfacción en la vida, es hacer aquello que disfrutamos, y que habitualmente es eso para lo que somos buenos. Hay chicos que muy tempranamente descubren que aman cocinar, dibujar, escribir, construir robots o hacer películas. Pero a otros les cuesta más. La buena noticia es que hoy el mundo laboral se ha ampliado muchísimo y hay posibilidades enormes. Pero también debemos enseñarles que con cualquier trabajo se puede ser feliz. Hay épocas de la vida que nos puede tocar hacer cosas que nos gusten menos, como ser cajero en un supermercado o atender en una tienda, o incluso limpiar vidrios. Se puede descubrir la belleza también en esas tareas y disfrutarlas mientras las estamos ejerciendo y desarrollar algún hobbie en los tiempos libres que nos haga sentir bien.

Educar bien es brindar educación sexual, espiritual, financiera y emocional. Agrupé en esta línea aspectos claves de la vida de las personas y que muy frecuentemente no tenemos presentes. La sexualidad es un aspecto integral de nuestras vidas y en muchas familias sigue siendo un tema tabú. Pero educamos con lo que decimos y también con lo que no decimos. Por otro lado me referí a la educación financiera. Toda nuestra vida gira alrededor del dinero pero nunca enseñamos a los chicos nociones básicas relacionadas con la economía. Por otro lado independientemente de nuestra religión o incluso si somos ateos, los seres humanos tenemos una dimensión espiritual, tenemos alma, eso intangible que moldea nuestros instintos y emociones fundamentales. Y ¿cómo aprender a manejar las emociones si a veces a los adultos nos cuesta tanto hacerlo? Aprendamos junto a nuestros hijos! En este sentido, el neurocientífico Antonio Damasio, profesor en la University of Southern California y premio Príncipe de Asturias, ha resumido mejor que nadie este dilema:
«El objetivo de una buena educación es organizar nuestras emociones de tal modo que podamos cultivar las mejores emociones y eliminar las peores; porque como seres humanos tenemos ambos tipos. Muchas de las reacciones que consideramos patológicas en nuestra sociedad tienen que ver con las emociones, principalmente con las emociones sociales.»

Finalmente educar bien es enseñar a estar satisfechos con lo que tienen, sin dejar de luchar por lo que quieren.

No hay recetas para hacerlo, es un trabajo diario que tiene mucho que ver con nuestra propia forma de pararnos frente a la vida. Por eso creo que ser padres es la mejor oportunidad de re-evaluar nuestros propios comportamientos y someterlos a una pregunta básica ¿Si mis hijos me estuvieran viendo, quisiera que vean este comportamiento?

En siguientes notas iremos adentrándonos en cada uno de estos items tratando de encontrar juntos respuestas a unas de las preguntas más desafiantes que se nos presentan en la existencia.

 

Deben probar vegetales de bebés para aceptarlos de más grandes

Los vegetales no son los alimentos preferidos de los niños, pero un estudio enseña cómo enseñarles a comerlos. Según la investigación del British Journal of Nutrition, la clave es sumarlos a su dieta apenas empiezan a comer.

“Las evidencias sugieren que introducir legumbres y verduras en el comienzo de la vida de los bebés puede tener consecuencias en su salud futura”, afirma el estudio bautizado An exploratory trial of parental advice for increasing vegetable acceptance in infancy (Un test de recomendaciones a los padres para aumentar la aceptación de vegetales en la infancia).

Gran Bretaña, Portugal y Grecia fueron tres de los países estudiados por los investigadores, que intentan analizar el impacto de las recomendaciones de los pediatras y su incidencia en el gusto de los niños.

“Es posible que a los niños les gusten estos alimentos solo por probarlos muchas veces. Niños más grandes y adultos son más abiertos a probar y aceptar nuevos sabores, por eso la fase de introducción de alimentos es crucial para que se aprenda a disfrutar de diferentes alimentos”.

Más allá de papas y zanahorias
Los investigadores dividieron a las 139 familias estudiadas (integradas con embarazadas y madres de bebés con menos de seis meses) en dos grupos. En el primero se les instruyó darle 5 verduras y legumbres a los bebés, una por día, durante dos semanas. Entre las recomendaciones se les instruyó a preparar alimentos diferentes y no ofrecerles solamente papa y zanahoria, como es costumbre. Luego de ese período, los padres debieron continuar ofreciéndoles a los niños vegetales y luego sumar a la dieta frutas. En tanto, los padres del segundo grupo simplemente siguieron las recomendaciones habituales, sin sumar un nuevo alimento (y sabor) cada día.

El estudio concluye que ofrecer vegetales a los bebés determinará la aceptación futura de estos alimentos. La clave, según remarca, es reiterar el ofrecimiento porque estos alimentos no siempre se aceptan la primera vez.

Partos prematuros

Se dice que son partos prematuros aquellos que se producen antes de la semana 36, aunque la gestación se considera que demora 40 semanas.

La semana en que se produce el parto es muy importante porque la cantidad de semanas está vinculada al grado de desarrollo del feto. En los últimos días del embarazo se terminan de desarrollar órganos muy importantes, especialmente los pulmones que si no están completamente formados en el momento del parto puede traer serios problemas como distrés y hemorragias respiratorias y hemorragias cerebrales, así como otras complicaciones. Por todo eso los médicos insisten tanto en el control de las embarazadas, ya que pequeñas medidas tomadas durante los nueve meses pueden prevenir y evitar los partos prematuros

Muchas veces los bebés prematuros deben permanecer internados manteniéndolos a temperatura estable durante varias semanas hasta completar parte del desarrollo ya que su cuerpo pierde calor rápidamente.

Las estadísticas mundiales marcan que entre un 10 y un 30% de los nacimientos son prematuros, por lo que se transforma en un problema social, debido a los altos costos de atención de esos bebés.

Para que el bebé pueda respirar solo es necesario que en el momento del parto los alvéolos (sacos pulmonares) sean capaces de llenarse de aire en el momento del nacimiento y permanecer abiertos. Los prematuros no pueden producir suficiente surfactante que es la sustancia que facilita esa apertura y por eso sus pulmones no pueden permanecer suficientemente abiertos.

Además su escaso desarrollo muchas veces no les permite succionar y tragar por lo que deben ser alimentados por vías.También puede suceder que sus estómagos sean muy pequeños por lo que pueden vomitar el alimento.

Las causas de los partos prematuros a pesar de la enorme cantidad de investigaciones no están claras. Si bien hay elementos que inciden, como la mala alimentación de la madre, el alcoholismo, el tabaquismo, infecciones no tratadas durante el embarazo, parecen estar vinculadas al adelanto del parto por lo que afecta a las mujeres de clases más pobres.

La rotura prematura de las membranas complica el desarrollo de un porcentaje de entre el 5 y el 10 % de los embarazos y es una causa muy importante de partos prematuros.

Otro de los problemas que pueden desencadenar el parto antes de terminar la gestación es el aumento de la tensión arterial de la madre que puede producir preeclampsia .

Las madres demasiado jóvenes y las mayores de 40 años tienen mayores posibilidades de no llegar a la semana 40 del embarazo.

Los embarazos múltiples, mellizos, trillizos, es difícil que puedan llegar a término.

La aparición de contracciones regulares y efectivas pueden llegar a deformar el cuello del útero pero no siempre desencadenan el parto, si son tratadas con medicación adecuada y reposo antes de que la dilatación esté muy avanzada, se puede prolongar la gestación y permitir el desarrollo final de algunos órganos del feto.

¿Cómo estimular a un niño que ama la música?

A la mayoría de los bebés y niños pequeños les encanta la música. En este artículo podrás ver distintos modos de estimularlo en este sentido y potenciar su desarrollo.

A casi todos los bebés y niños pequeños les encanta la música. Se calman al escucharla si están inquietos o mueven su cuerpo al ritmo de ésta cuando ya saben incorporarse solos.

Sin embargo, en algunos casos esta tendencia se manifiesta de sobremanera, siendo los propios chicos quienes reclaman a sus padres que les pongan una canción o se entretienen largas horas con instrumentos musicales tan sencillos como maracas o panderetas.

Si notas desde pequeño que a tu bebé le gusta la música, puedes hacer algunas cosas para estimularlo. Esto no significa que tengas que presionarlo llevándolo a clases desde pequeño, ni que pretendas que se convierta en un gran músico, simplemente ayudarlo a desarrollar esta habilidad natural y a que la pasión por la música dure por más tiempo.

Consejos para incentivar su interés por la música:

• Cantarle a toda hora y en cualquier momento. Los bebés adoran que sus papás les canten y no te preocupes que a ellos no les importa si entonas bien o más o menos. Si no recuerdas ninguna canción infantil, te recomendamos comenzar buscando alguna canción para niños.

• Poner música mientras están jugando. No necesariamente música infantil, a él le gustará escuchar contigo la radio mientras haces las tareas de la casa, lo bañas, etc.

• Hacerlo escuchar música variada. Por más que tú prefieras el rock, la salsa o la música clásica, es bueno que su oído se acostumbre a sonidos diferentes y que sea él quien más adelante decida qué prefiere.

• Regalarle juegos musicales. Un regalo perfecto al cumplir el año es un pianito a pila, donde sea él quien cree sus propios sonidos.

• Armar orquestas caseras. Crear juntos instrumentos musicales es una actividad ideal para niños de 2 a 4 años: poner arroz en botellas de plástico, bolitas de papel en un envase de yogur, golpear una madera con un palito, etc. Pueden probar los sonidos ”solos” o acompañando el ritmo de algunas canciones.

• Comprarle algún libro donde aparezcan los diferentes instrumentos musicales, y explicarle las diferencias entre ellos.

• Llevarlo a algún comercio donde vendan instrumentos para que los vea ”en vivo y en directo”. En algunos incluso hay espacio para que los niños los prueben.

• Llevarlo a espectáculos musicales. Hay muchas obras de teatro infantiles basadas en bailes y canciones.

• Bailar juntos. Puede ser por ejemplo al juego de las estatuas: ambos bailan mientras escuchan música y cuando tú la detienes debe quedarse ”congelado” en la posición que estaba.

• Y por último, si ves que realmente su interés va en aumento, puedes inscribirlo en una escuela de música para niños.

¿Por qué se adelantan algunos bebés?

El parto prematuro es aquel que sucede antes de las 37 semanas de amenorrea, es decir, antes de los 259 días de embarazo contados a partir del primer día de la última menstruación.

Anualmente nacen alrededor de 13 millones de prematuros en el mundo, de los cuales el 75%, ocurre en países en desarrollo, donde no se cuenta muchas veces con la asistencia necesaria para este tipo de partos. En América Latina el promedio es de 7,7 % de partos prematuros.

Las causas del parto anticipado son diversas y a veces fácilmente identificables y otras no.

Las causas más frecuentes son:

Rotura prematura de membranas: es decir, cuando las membranas llenas de líquido amniótico que contienen al feto se rompen antes de tiempo. Esto por lo general da lugar al parto prematuro, que comienza en menos de 5 a 7 días aunque el médico intente retrasarlo. Cuando la bolsa se rompe antes de la semana 37 hay una fuerte sospecha de infección vaginal responsable del episodio. Los gérmenes provocan una serie de modificaciones en el nivel local de los tejidos, induciendo las contracciones y el parto prematuro con bolsa íntegra o ruptura de la membrana.

Parto espontáneo: es decir que comienza el trabajo de parto, por ejemplo, en un útero sobredistendido por un embarazo múltiple, (mellizos, trillizos) o por una acumulación anormal de líquido producida por el feto.

Fuertes emociones o traumas, estrés mental y físico, por ejemplo debido a un accidente automovilístico, puede adelantar el parto.

Posición anormal del feto.

Defectos estructurales en el útero.

Dentro de los partos prematuros se distinguen dos tipos:

Parto iatrogénico: provocado por el médico debido a enfermedades que padece la madre, como hipertensión arterial, diabetes, problemas de tiroides o malformaciones del bebé. Por el bien del niño y de la mamá el médico considera que el bebé va a estar mejor afuera del útero que adentro, aunque deba correr los riesgos de la prematurez.

Idiopático o espontáneo: se produce sin haber un motivo evidente. Se sospecha cada vez más que la infección vaginal puede provocar rotura temprana de membrana y el parto espontáneo. En realidad se trata de la vaginosis, que no es una infección propiamente dicha, sino una modificación patógena de la flora vaginal. Es muy importante la detección precoz y control de este trastorno.

En los extremos de las edades de las mujeres que conciben, 18 y 40 años, las infecciones suelen ser más frecuentes. En las jóvenes por cuestiones educacionales, y en las mayores que ya han pasado por varios partos, debido a una mayor predisposición, ya que el cuello del útero no es tan continente y favorece la aparición de infecciones.

 

Lo que debe saber la niñera de tu bebé

Para prevenir:

1. Debe tener la puerta del baño siempre cerrada.

2. Que acueste al bebé siempre boca arriba, sin peluches ni almohadas.

3. Si el bebé ya camina o gatea comprueba con ella que todos los armarios y enchufes tienen puestos sus dispositivos de seguridad.

4. Explícale qué alimentos y cosas no debe dejar a su alcance.

En caso de accidente: 

5. Muéstrale dónde guardas las cosas del bebé. 

6. Muéstrale dónde está el extintor, el botiquín, el cuadro de registro de la luz, y la linterna.

7. Elabora una lista con los teléfonos a donde debe llamar en caso de emergencia o duda. Les recomendamos que los tengan siempre en la nevera o en una cartelera con información. Seguro debe estar el nombre y el teléfono (si lo tienen) del médico de cabecera o pediatra de tu hijo, la EPS y el teléfono, la clínica de urgencias y el teléfono, el teléfono de la policía y de los bomberos, el teléfono de algún vecino y el teléfono de ambos padres.

8. Deja siempre dinero en casa por si lo necesitase para algún imprevisto, o para tomar un taxi en caso de necesidad, por ejemplo.

Intolerancia a la lactosa

La intolerancia a productos lácteos también denominada ”deficiencia de disacaridasa”, ”deficiencia de lactasa” o ”intolerancia a la lactosa” implica que la persona tiene incapacidad de producir lactasa, la enzima necesaria para digerir la lactosa, el azúcar principal de la leche.

La enfermedad se da cuando no se tiene suficiente enzima en el intestino delgado como para romper la lactosa consumida. La lactosa, que también se llama “azúcar de la leche”, se encuentra en todas las leches, incluso en la humana.

De todos modos esta  enfermedad es muy poco frecuente en los bebés alimentados a pecho, y suele aparecer más adelante, por ejemplo al incorporar leche de vaca.

El bebé que presenta intolerancia a la lactosa, enfermará desde el nacimiento, ya que no se desarrollará ni aumentará de peso. Apenas detectado el tema, necesitará una dieta especial para poder absorber los nutrientes, consumiendo leches y otros alimentos sin lactosa.

Algunos síntomas de la enfermedad:

-Diarrea

-Deposiciones muy acuosas y espumosas

-Gases

-Vómitos

-Hinchazón y distensión abdominal

-Náuseas

-Dolor abdominal

-Espasmos

Los síntomas por lo general se presentan después de haber consumido productos lácteos (entre 30 minutos y dos horas después). La gravedad de la afección puede variar entre una persona y otra.

Síntomas menos frecuentes:

-Abatimiento

-Dolores de las extremidades

-Cansancio

-Trastornos del sueño

-Nerviosismo

-Alteraciones en la concentración

-Problemas cutáneos

Diagnóstico:

Existen diversos métodos para diagnosticar la intolerancia a la lactosa. El método más utilizado es el test de hidrógeno en el aliento. ¿Cómo se hace? Se le brinda al paciente una solución con lactosa y luego debe soplar bolsas herméticas o probetas. También se realizan tests sanguíneos de sobrecarga de lactosa, biopsias del intestino delgado o tests genéticos.

Tipos de intolerancia a la lactosa:

Existen tres tipos de intolerancia a la lactosa: la intolerancia primaria o genética que es progresiva e incurable, la intolerancia secundaria que es transitoria y curable y la intolerancia completa o alactasia que se da desde el nacimiento y es incurable.

Intolerancia primaria o genética: se da cuando hay una pérdida progresiva de producción de lactasa y por ende una pérdida gradual de digestión de lactosa. Si las personas con este tipo de intolerancia consumen leche, cada vez van a tener más síntomas. Es incurable porque los individuos no recuperan la enzima, pero no es peligrosa. Como tratamiento, deben eliminar los productos lácteos de la dieta. Como señala su nombre, es una enfermedad de origen  genético. Por lo general se detecta en la edad adulta. Aproximadamente el 70% de la población mundial posee este tipo de intolerancia.

Intolerancia secundaria: este tipo de intolerancia tiene cura, ya que está provocada por un daño intestinal temporal. Algunas causas que pueden provocar este tipo de intolerancia son: problemas de alimentación, consumo de antibióticos, operaciones en el intestino delgado, diarrea prolongada, enfermedades intestinales, problemas intestinales provocados por virus, bacterias o parásitos, celiaquía, intolerancia a las proteínas de la leche de vaca y el destete (se debe introducir la lactosa de forma gradual).

Intolerancia completa o alactasia: este tipo de intolerancia es muy poco frecuente. Se da por un defecto congénito o genético de la enzima pero no se da en forma progresiva sino desde el nacimiento. En este caso el lactante debe realizar una dieta sin lactosa para evitar complicaciones en su desarrollo.

Trucos para sobrellevar la intolerancia a la lactosa:

La intolerancia no siempre significa que no se puedan tomar productos lácteos sino que hay que vigilar la cantidad que se consume y cómo se realizan las ingestas. Si no puede ingerir leche, es importante que la persona incluya en la dieta alimentos ricos en calcio, vitamina D y proteínas. También existe leche “baja en lactosa” o “sin lactosa” y un suplemento de enzima de lactasa (para tomarlo antes de consumir alimentos con leche).

Algunos tips:

  • Beber leche sin grasa, o baja en grasa. Tomar solo una taza al día.
  • Ingerir quesos o yogur bajos en grasa para obtener el calcio necesario.
  • Comer otros alimentos saludables, como cereales.
  • Escoger alimentos que estén fortificados con calcio.
  • La leche de soja, arroz o avena, son un buen sustituto de la leche de vaca y pueden usarse también para cocinar.

Intolerancia a la lactosa durante el embarazo:

Durante el embarazo es necesario ingerir una dosis más alta de calcio. Si la mujer tiene intolerancia y no puede consumir lácteos, debe consultar al médico que le recetará algún medicamento que ayude a digerir los productos lácteos o de lo contrario incluir en la dieta suplementos de calcio.

No se debe olvidar que hay otros alimentos que contienen calcio, como los vegetales de hoja verde, los cuales se deben incluir en la dieta diaria.

Miedos y fobias en los niños

Al abandono, a la oscuridad, a los truenos o tormentas, a los animales, a las pesadillas, a los ruidos fuertes, a los extraños, al fracaso, a la muerte, al descontrol, al rechazo, a engordar, a no ser amados, a las inyecciones, a los daños físicos, a los accidentes, a hacer el ridículo, a las enfermedades,  a los monstruos.

Todos tenemos miedos. Los niños también. La diferencia es que los adultos -en general- aprendimos a manejarlos, afrontarlos y/o convivir con ellos. Temer es un comportamiento normal, salvo en aquellos casos en que los miedos se instalan y se convierten en fobias en cuyo caso se recomienda recurrir a un tratamiento psicológico.

La Música Y Los Niños

Desde que el niño está en la panza, la música ejerce una gran influencia en éste. Incluso se comienzan a mover dentro del vientre materno si se les pone música. Muchos testimonios de mamitas o papitos que siempre les hacían escuchar determinada música cuando estaban en la panza, aseguran que luego de nacidos, la reconocen, e incluso les llega a producir calma y paz. Los niños pequeños son como esponjas, receptores perfectos de todos los estímulos que les rodean, y sin lugar a dudas, la música ejerce un atractivo especial, que hacen que se meneen como ratoncitos tras el flautista de Hamelin. La música y el baile favorecen muchos aspectos del desarrollo físico e intelectual. Es importantes que ambos ejercicios formen parte del juego para que así sea, y no que sea algo obligado, ya que si es así podría ser rechazado por los pequeños, y verse así privado de disfrutar de los beneficios.

En las edades tempranas de la vida del pequeño, la música y el baile debe ser un entretenimiento. Ayudan a descargar tensiones, es importante entonces utilizar ritmos movidos, para que disfruten, se diviertan y además liberen la gran necesidad de movimiento que tienen.

La música influye en cualquier momento del día, ya sea si se acerca la hora de dormir, podemos ponerles música tranquila que los relaje, que puedan balancearse a su compás. Increíblemente este movimiento les trae muy lindos recuerdos, como por ejemplo cuando eran mecidos en los brazos de los papis, brindándoles esa sensación de bienestar y protección que los va a ayudar a dormir.

Hay estudios que muestran que el disfrutar de la música en la infancia permite que los pequeños aprendan con mayor facilidad conceptos matemáticos e incluso que aumenten su capacidad de memoria gracias a la retención que realizan de las letras musicales, además que la música y las letras de las canciones permite aumentar el vocabulario de los pequeños.

Además la música contribuye a la estimulación cerebral logrando mejorar la capacidad artística de los niños. Además ayuda a sociabilizarse, pues cantar y bailar es algo que a todos los pequeños les gusta, por lo tanto se unen en esta actividad integrándose con mayor facilidad por ejemplo a grupos. Cantar con ellos, es una actividad sumamente enriquecedoras para los pequeños. Tal vez canciones de nuestra propia infancia, que debemos recordar muy bien la letra. Pero no olvidemos que en el mercado encontraremos un montón de CDS con música infantil que trae la letra para que la aprendan, y además bailen.

LOS SONIDOS TAMBIÉN ES MÚSICA

Reconocer sonidos también es un juego musical. Por ejemplo, el pequeño puede necesitar alguna práctica para aprender a reconocer estos sonidos. Luego sus oídos se harán más sensitivos y podrá pedírsele que inventen ellos los sonidos para que el adulto los reconozca.

¿QUÉ SUENA AFUERA?

– sopla el viento – canta un pájaro – se mece un árbol – se caen hojitas – pasa un avión – pasa un auto

¿QUÉ SUENA EN LA NOCHE?

– reloj despertador (tic tac) – trueno – pitos – sirenas (policías, ambulancias) – pasos

Es indudable que la música, los sonidos el baile, enriquecen y deleitan plenamente a nuestros pequeños, y también el compartirlo con los adultos. No los privemos, por no saber, de esta grata experiencia que tantos beneficios y disfrute les brinda.

Cómo saber si tu hijo es feliz en el jardín de infantes

Sin duda los padres estamos casi tan temerosos como los niños en los primeros días del jardín. Y somos nosotros quienes a veces sin darnos cuenta transmitimos la ansiedad. ¿Le gustará? ¿Se adaptará? ¿Qué relación tendrá con las maestras? ¿Y con los otros niños?

Este temor es aún mayor si nuestro bebé no sabe hablar, ya que no podrá contarnos lo que hizo, simplemente debemos confiar en lo que nos dicen las maestras… y nuestro instinto maternal. ¿Por qué nuestro instinto? Porque tú te darás cuenta si sale contento y si tiene ganas de ir.

Pero obviamente esto no ocurrirá de un día para otro. Es probable que aún durante varias semanas él llore en el momento que tú lo dejas. Cuando regrese a casa, puedes hacerle preguntas sencillas ¿Te divertiste? ¿Jugaste con otros niños? ¿Te dieron la merienda? Aunque sea con sus gestos, te darás cuenta si éstas preguntas le traen o no buenos recuerdos.

También es importante mantener una relación estrecha con la maestra. Ella pasa varias horas al día con tu hijo, y podrá contarte cómo lo ve y como se comporta.

Si notas algún comportamiento extraño en tu hijo, algo que él no hacía anteriormente, debes hacérselo saber: por ejemplo si comienza a chuparse el dedo, comer o dormir mal, etc.

También puede ser interesante que conozcas a otras madres e intercambies opiniones y experiencias.

Si en el jardín no lo programan, también puedes solicitar la realización de alguna clase abierta. Si bien los chicos no se comportan igual cuando están los adultos, por lo menos podrás conocer más de cerca qué actividades realizan y si se siente integrado al lugar.

El sueño en el primer año del bebé

Los bebés realizan grandes cambios en la conducta del sueño en su primer año. El problema más molesto en este año es la incapacidad para dormir toda la noche.

El bebé puede despertarse de noche porque está acostumbrado a que lo alimenten o jueguen con él. Puede no tener la capacidad de volver a dormirse solo después que se despierta.

Tampoco hay evidencia de que darle cereales o algo más espeso influya en la edad en que empiezan a dormir toda la noche de corrido. Otro tema que hay que tener bien claro es el de la cama de los padres. El bebé puede adaptarse fácilmente a dormir solo o con los padres, pero una vez que se forman los hábitos, es muy difícil realizar cambios.

Un bebé puede dormir bien pero fuera del horario apropiado de la noche. Esto puede remediarse acentuando las diferencias entre los cuidados diurnos y los nocturnos. En la noche el bebé debe atenderse con voz baja, en forma casi automática. Mientras que de día hay que brindarle estímulos adecuados mientras está despierto.

A veces es necesario poner límite al sueño del día para reservarlo para la noche. Por ejemplo, si duerme por un período de 4 o 5 horas durante el día se puede ir reduciendo gradualmente con intervalos de media hora, hasta que se logra una siesta de una extensión adecuada para la edad. El ritual del sueño también sirve para transmitir el mensaje de la hora de acostarse.

Dormir toda la noche…

Los padres ansían el momento que su bebé recién nacido duerma toda la noche. Una vez que el bebé es capaz de dormir varias horas seguidas, los padres puede empezar a reponerse del cansancio.

El sueño no es un estado homogéneo e insensible que dura ocho horas por noche. En realidad es un estado mucho más dinámico, compuesto por períodos alternados de sueño tranquilo y activo. También se presentan normalmente breves períodos de vigilia después de algunos de los lapsos de sueño activo.

Se dice que un bebé duerme toda la noche si duerme de cinco a seis horas seguidas.

Si bien esa cantidad de sueño podría no resultar ideal para los padres, es lo que los pediatras consideran muy correcto.

La capacidad para unir varios ciclos de sueño por un período de cinco a seis horas depende, en parte, de la madurez del cerebro y el sistema nervioso. El niño que duerme toda la noche ha aprendido a volverse a dormir después de los breves períodos normales en que se despierta.

Alimentación durante la noche

Un bebé que se despierta a las 2 de la madrugada para alimentarse, no duerme toda la noche. Si el bebé ya pesa 5,5 kg debería tomar tarde en la noche y no pedir hasta temprano en la mañana. Algunos bebés se despiertan a esa hora no porque tengan la necesidad nutricional, sino que para ellos la alimentación se ha convertido en un hábito.

La alimentación nocturna puede suprimirse de manera no traumática. De todos modos antes de hacerlo hay que asegurarse que el bebé tiene buen peso.

1
Hola ¿Como podemos ayudarte?
Powered by
0