Crianza con apego se trata de una filosofía basada en los principios de la teoría del apego de la psicología del desarrollo: un enlace emocional fuerte con los padres durante la infancia, también conocido como apego seguro, es un precursor de relaciones seguras y empáticas en la edad adulta. Fue desarrollada por el pediatra William Sears.  Hoy también se utilizan términos como crianza natural o crianza consciente para referirse a este tipo de vínculo con los hijos.

Los partidarios de la crianza propuesta por el Dr. Sears se basan en ocho principios para fomentar el vínculo seguro con los hijos.  Estos son:

1. Preparación para el embarazo, el nacimiento y la labor como padres.

Prepararse emocional y físicamente para el embarazo y el nacimiento a partir de lecturas, talleres, e investigación.

2. Alimentación con amor y respeto.

La lactancia es la forma óptima de alimentación para los bebés, porque cubre necesidades emocionales y nutricionales. Cuando son más grandes hay que procurar enseñarles a comer sano y a saber cuándo parar de comer.

3. Responder con sensibilidad.

Como padres, debemos responder a lo que nos piden nuestros hijos con constancia y en forma apropiada. Las bases de la confianza se construyen en la infancia.

4. Fomentar el contacto físico.

El tacto cubre necesidades de contacto físico, apego, seguridad, estimulación y movimiento. Quienes practican esta crianza acostumbran a mantener a sus bebés en contacto con su cuerpo a través del uso de fulares. Hay que recordar que llevar al bebé junto al cuerpo de la madre es una práctica común en la mayoría de las culturas y que sólo se abandonó en la sociedad occidental en los últimos años.

5. Asegurarle al niño un sueño seguro, física y emocionalmente.

Los niños tienen necesidades tanto de noche como de día, y cuando duermen también necesitan de sus padres para calmarlos.

6. Proporcionar el cuidado cariñoso constante.

La necesidad de afecto es una de las más intensas en bebés y niños. Procura que nunca le falte un padre o cuidador que se lo brinde en forma consistente.

7. Practicar la disciplina positiva.

La disciplina positiva ayuda al niño a forjar su consciencia guiado por su propia disciplina interna y compasión por los demás. La comunicación es fundamental.

8. Esforzarse para lograr un equilibrio en la vida personal y familiar.

Es más fácil responder emocionalmente si estamos en equilibrio. Procura satisfacer las necesidades de la familia lo mejor que puedas, pero no olvides divertirte siendo papá o mamá, y sobre todo siendo tú mismo.

Referentes en crianza natural: González y Jové

El Doctor Carlos González y la psicóloga Rosa Jové son dos de los principales impulsores de este tipo de crianza en la actualidad. Ambos lanzaron libros que los convirtieron en tales:  “Bésame mucho, cómo criar a tus hijos con amor” (2003) y #Dormir sin lágrimas” (2006).  El primero la llama “crianza natural”, y la define como un movimiento ideológico que cada cual entiende de una forma distinta, que implica cosas como sostener al niño en brazos todo lo que necesite, no rehuir el contacto con él y darle el pecho.

CARLOS GONZÁLEZ

La estrategia del Dr. Carlos González, pediatra español formado en la Universidad Autónoma de Barcelona, es aplicar el sentido común y amar a sus hijos –tiene tres- por encima de factores como el estrés, el cansancio y la desesperación. Es defensor de la lactancia materna y cree que cuando los niños lloran es porque necesitan estar con sus papás, y no simplemente por molestar.  A pesar de que su éxito lo debe a los libros que ha escrito, dice: “Estoy convencido de que no hacen falta libros para criar a un hijo y no quiero que los hijos tengan manual de instrucciones. Es necesario más cariño y menos instrucciones para criar a un niño. Para aprender es mejor hablar y estar con un grupo de madres con sus hijos que leerse un libro en casa.”

También explica que una de las razones por las que tenemos hijos es para tenerlos en brazos y contarles cuentos, y que eso no es malcriarlos. “Malcriar a un niño no es cogerle mucho en brazos, estar mucho con él o cantarle muchas canciones. Malcriar es no hacerle caso, abandonarle.” Cree que sólo debe recurrirse a las guarderías para niños menores de 3 años en caso de que los padres no tengan otra opción, y reivindica el rol de los abuelos en la crianza: “Es muy positivo que los abuelos participen mucho en la vida del niño. Puestos a separarse durante siete horas de la madre, seguro que para un niño de dos años es mejor estar con los abuelos que estar hasta siete horas en la guardería. Ahora, tampoco recomiendo que estén siete horas con los abuelos porque lo que el niño realmente necesita es estar con sus padres, sobre todo con la madre.”

ROSA JOVÉ

Rosa Jové es licenciada en psicología en la misma universidad que Carlos González, y además se especializó en  antropología de la crianza. El mismo González es autor del prólogo de “Dormir sin lágrimas”, uno de los libros más consultados sobre el sueño en los niños. Según Jová, “el sueño es un proceso evolutivo y todo niño sano va a dormir correctamente algún día”.  Por lo tanto, hay que tener cuidado con los “métodos de adiestramiento” que se utilizan a la hora de intentar que los niños duerman, o, en algunos casos, más bien dejen dormir a sus padres.

Jová cree que dejar llorar al niño no es la solución, ya que si llora es porque sufre y necesita atención. Su método procura abordar cada situación con afecto y comprensión para obtener noches más tranquilas tanto para los padres como para los hijos. Para la autora, los métodos de adiestramiento no enseñan a dormir, “solamente provocan un shock emocional que altera los niveles de las principales hormonas que regulan nuestras emociones, y además le demuestran que no vale la pena quejarse porque nadie les responderá. Por eso funciona mejor en niños pequeños, ya que son los que tienen más posibilidad de shock”.

No se opone a que los niños compartan la cama con sus padres, siempre y cuando se lleve a cabo de una manera segura. La actitud positiva de la madre hacia el niño le transmite al niño una tranquilidad que lo ayuda a abandonarse al sueño más rápido cuando se despierta en la noche. También señala la importancia de la lactancia, y su papel en el éxito del sueño, “por la propia composición de la leche, y debido al relajante contacto con la madre y a la succión calmante”.

En otro de sus libros, “La crianza feliz”, Jové explica cómo hay que educar a los niños: con el convencimiento de que tienen los mismos derechos que los adultos. Las relaciones con los niños deben establecerse desde el punto de vista de la igualdad de derechos. No le pegarías a un adulto porque no come la comida, ni te burlarías de él desde una posición de poder, ni lo dejarías llorar desconsolado. Ese respeto y dignidad de los adultos también lo merecen los niños. Los niños no son tiranos, ni manipulan a sus padres, ni necesitan adiestramiento. Lo que requieren es amor y comprensión, y responderán positivamente a eso.