Dermatitis atópica en bebes: consejos para prevenirla y tratarla

29 May, 2015 12:25 pm

Se ha convertido, desgraciadamente, en una de las enfermedades de la piel más comunes en bebés y niños. La sufren entre el 10% y el 20% de la población infantil, suele aparecer durante el primer año de vida y los motivos suelen ser los cambios de alimentación, la falta de lactancia materna, las infecciones de primera infancia o la contaminación, entre otros… Te contamos todo sobre la dermatitis atópica.

 

La dermatitis atópica es una de las enfermedades más comunes en bebes y niños; en los últimos 30 años tenemos que hablar de un aumento de los casos de hasta un 200% y un 300%. Actualmente entre el 10% y el 20% de la población infantil padece esta enfermedad que suele aparecer entre el tercer y el sexto mes del bebé, y en un 50% de los casos durante el primer año de vida. Los cambios en la alimentación, la polución, la falta de lactancia materna, las infecciones de primera infancia (virus, broquitis…) o el estrés son algunos de los factores que más influyen en la aparición de esta enfermedad. Asimismo, la genética juega un papel muy importante ya que si los papás la han padecido, los niños tienen hasta un 80% de probabilidades de padecerla también.

 

Esta patología se manifiesta por brotes y se caracteriza por ser bastante incómoda por sus síntomas: picores, rojeces (no confundirlas con las comunes que aparecen por el roce del pañal) e irritaciones que producen una mayor sequedad y descamación, incluso llegándose a formar costras. Principalmente, las zonas donde suele aparecer son los lados de la cara, en el cuero cabelludo, en los pliegues, en los codos o en las rodillas.

La hora del baño: clave para el cuidado de la dermatitis

La piel del bebé es hasta 5 veces más fina que la de los adultos y por eso debemos prestarle toda la atención y cuidados que merece. Normalmente, los pequeños que padecen dermatitis atópica tienen una la alteración del sistema inmunológico de la piel y del manto lipídico que la protege, es decir, “sufren un desequilibrio de la barrera epidérmica”, y es por eso que debemos evitar: “Todo aquello que la erosione el equilibrio propio de la piel como las lanas, jabones, detergentes, sustancias químicas (conservantes, aditivos, excipientes) de los productos tópicos o cosméticos”. Sobre todo se recomienda usar prendas de algodón 100% ecológico y de tejidos suaves.

Una buena higiene e hidratación de la piel también ayuda a disminuir los síntomas de la dermatitis y por supuesto, los productos biológicos se convierten en los mejores aliados para tu bebé. Existen cremitas formuladas a base de plantas, así como de sus principios activos, que ofrecen soluciones naturales para tratar estos molestos brotes y como tratamiento: la malva blanca ya que calma y alivia, combate la irritación, hidrata la piel al mismo tiempo que la protege de estímulos externos que puedan dañarla y contiene otros principios activos como los glucósidos, los flavonoides y las vitaminas A, B-1, B-2 y C. Junto a esta, también encontramos el pensamiento silvestre que pertenece a la familia de las violetas y que alivia el picor, es antiséptico y suaviza la piel agrietada. También se aconseja cremas que contengan aceite de coco que aporta frescor a la piel y un delicado aroma natural.

La hora del baño, por tanto, se convierte en uno de los momentos más importantes para los bebés con dermatitis ya que sirve para calmar y aliviar los picores y después, tratar la zona. Pero es necesario que los papás tengan en cuenta una serie de pautas para el ritual del baño:

>El baño debe durar no más de 10 minutos.
>El agua debe estar templada y no superar los 32-34 grados.
>Secar perfectamente a golpecitos con una toalla que sea suave y no produzca ninguna molestia en la piel del bebé. Es el momento en el que tenemos al bebé completamente desnudito frente a nosotras así que debemos controlar que todo está en orden, que no tiene ninguna marquita sospechosa y controlar sus brotes (que normalmente suelen aparecer en los cambios de clima y temporada del año).
>Con la piel humedecida, debemos hidratarla para que el niño note al instante (y en las horas posteriores) alivio y su piel adquiera todos los nutrientes que le proporcione su cremita habitual que debe ser sin perfume y no contener ningún químico que pueda alterarle.

“Es preferible el baño a la ducha, ya que suaviza, relaja y aporta flexibilidad a la piel (…) Enjabonar sin esponja para evitar fricciones, utilizar jabones suaves, de origen natural y sin sulfatos ni tensoactivos químicos; secar sin frotar y con la piel ligeramente húmeda aplicar un suave cuidado hidratante que alivie y nutra profundamente, porque la clave es que la piel mantenga la máxima hidratación posible”.

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