La obesidad infantil es un serio problema, ya que en un gran porcentaje el niño obeso será un adulto obeso, que padecerá todos los riesgos que eso conlleva.

Este es un tema que preocupa en la actualidad debido a que en Colombia y en los países desarrollados se viene produciendo desde hace 20 años un gran aumento de niños obesos.

A los factores genéticos que inciden en la obesidad de los niños se agregan otros factores como:

  • la falta de información de muchos padres sobre la nutrición de sus hijos
  • la gran publicidad de los alimentos “chatarra”
  • el error de estimular a los niños a base de alimentos altos en calorías (golosinas)
  • tratar de compensar la ausencia física de los padres a base de alimentos
  • la falta de implementación de programas de ejercicios para los niños
  • la falta de promoción de alimentos saludables en las cafeterias de los colegios
  • el aumento de los restaurantes de comidas rápidas
  • el tiempo que los niños están frente al televisor
  • el tiempo que los niños están frente a la computadora o jugando a juegos interactivos

El problema empieza con la forma y el tipo de alimentación de la madre antes y durante de concebir al bebé y que continúa generalmente cuando se introducen los alimentos sólidos al bebé.

El niño obeso generalmente es inseguro, tiene baja su autoestima, es discriminado socialmente, se fatiga fácilmente y es propenso a enfermedades como: hipertensión, hipercolesterolemia y estrías.

Aquí te proponemos algunas precauciones para evitar la obesidad infantil:

  • Predicar con el ejemplo
  • Enseñar a no compensarse ni gratificarse con la comida
  • Tener a mano una fruta o verdura para que el niño pueda tener fácil acceso a ella cuando sienta hambre
  • Acostumbrarlo a tomar agua o agua de frutas en lugar de refrescos o sodas
  • No prohibir los alimentos altos en calorías sino enseñar que el exceso de estos puede causar problemas
  • Enseñar que no se deben realizar otro tipo de actividades mientras se está comiendo (ver televisión o leer, por ejemplo)
  • No obligar a hacer dieta, sino dar los argumentos para que se convenza a sí mismo.

La obesidad es más fácil de prevenir que de remediar.

Si tu bebé es pequeño aún y es rollizo, no necesariamente es sinónimo de niño o adulto obeso. No obstante, te aconsejamos que consultes con tu pediatra sobre el tipo de alimentación que debe ingerir.