Empiezan aproximadamente al año y medio y terminan a los cuatro años. Si a los cinco o seis años continúan, puede haber un problema emocional y se debe consultar con un especialista.

Hay que distinguir entre capricho y rabieta o berrinche:

  • Cuando el niño tiene un capricho, hace una escena porque sabe que el padre sucumbe, entonces se calma cuando consigue lo que quiere.
  • Cuando el niño tiene un berrinche o rabieta, tiene un ataque, hay descontrol y no lo hace con intención. En estos casos los padres no pueden hablar porque el niño no escucha, hay una desconexión padres-hijo. Hay que tener cuidado porque el niño se puede auto-herir, herir a los demás, romper objetos, etc.

¿Cómo enfrentar la famosa edad de las rabietas?

  1. Mantener la atención.
  2. No hablar. Pueden darle un objeto que no se rompa (como un almohadón) para que pueda sacar la rabia.
  3. Sostener y contener desde lo emocional y corporal.