Papá y bebé, bebé y papá.

LA RELACIÓN DEL PADRE CON SU BEBÉ, PUEDE INICIARSE MUCHO ANTES DEL NACIMIENTO. AUNQUE ACOMPAÑES LOS CAMBIOS DE TU PAREJA, NUNCA VAS A SENTIR EXACTAMENTE LO QUE ELLA SIENTE, PERO PODRÁS ACERCARTE Y CONECTARTE DE DIFERENTES MANERAS.

DURANTE EL EMBARAZO

A partir del segundo trimestre será más fácil ya que los movimientos serán más notorios para el papá. El padre debe comunicarse todo lo posible con el bebé. Acariciando la panza de tu pareja, escuchando los latidos del pequeño, jugando con sus pataditas y hablándole. Ya en la última etapa de la gestación podrán reconocerse inclusive, partes del cuerpito. A tu bebé le encanta oír tu voz y sentir tu presencia, lo verás al nacer cuando te busque con solo escucharte. El momento del nacimiento será de gran expectativa para ti papá, y realmente cuando lo puedas ver, sentir, tocar, mirar, hablarle se transformará en alguien más real.

EL ROL DEL PADRE EN LAS DIFERENTES ETAPAS

El rol del padre es importante, desde el comienzo como sostén y protector del vínculo madre- hijo. El bebé recién nacido necesita inicialmente mucho a su madre, y ella a él, conformándose un vínculo de apego entre ambos, el cual es sumamente importante para su salud física y mental. El padre cumple una función fundamental en poder sostener, cuidar y facilitar para que se constituya un apego seguro entre ambos.

El rol del hombre ha variado mucho en cuanto al compromiso y su participación en la crianza del hijo. Cuando eran papás los que hoy son abuelos se limitaban a mirar o entretener a sus bebés por un instante, siempre y cuando el niño no estuviera fastidioso. Pero ni bien empezaban los pucheros el niño llegaba a brazos de su madre. Por supuesto que había excepciones. Hoy, a las madres les gusta contar con su pareja y delegar en ella el cuidado del bebé. Muchos padres se sienten orgullosos de asumir responsabilidades. Es importante poder darle al papá lugar desde el primer día.

AMPLIANDO EL MUNDO DEL BEBÉ

Los padres de hoy bañan, cambian pañales, dan mamaderas, cantan, se involucran mucho más en las tareas cotidianas. La ayuda no tiene porque confundir roles, es muy necesaria. Hay papás que, por el contrario, no saben cómo acercarse a su hijo, cómo levantarlo o cómo tocarlo. Las madres pueden ayudar, estimulando y reforzando lo bueno sin marcar las faltas o lo que no hacen cómo ellas pretenden que se haga. Es necesario permitirte ir construyendo la relación con tu hijo de la manera que puedas, brindándote libertad y espacio para poder ensayar distintas maneras de estar con él, tomándote tu tiempo para ir encontrando tu particular manera de ejercer la paternidad. Diversas investigaciones remarcan como un aspecto beneficioso para el desarrollo del niño que el papá esté presente de este modo, ofreciéndole al bebé experiencias distintas a las que le ofrece su madre. Los padres tienen una manera diferente de sostener al bebé, su tono de voz suele ser más grave, los juegos son más físicos, con mayor movimiento corporal, y todo esto va conformando y ampliando el mundo del bebé. Darle al niño la oportunidad de crecer con dos personas diferentes que lo cuiden y le den su amor será la inversión al futuro ya que la relación de él y sus padres es una excelente base para su posterior desarrollo

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